En mi punto de vista he traído a tres personas un Joven, Rubén García, Gruista en el astillero Juliana y residente en el barrio desde enero de este año, Valentín Otaño, medico estomatólogo y residente en el barrio desde hace 22 años al que llegó procedente de Madrid y por ultimo Herminia Álvarez, conocida en el barrio como “la Barrunta” residente de toda la vida y viva historia donde la haya.

Este es Abdul. No hay modo de saber exactamente su edad. Por más que hablamos sobre el tema sin darme cuenta siempre acabamos derivando la mínima conversación hacia otras cosas. Generalmente fútbol. Si le decimos que ganó el Sporting se alegra, y carga contra el Oviedo… A él, estoy convencido, le importa un carajo. Pero nos ve contentos y le gusta charlar con nosotros. Se toma un café o un zumo, salvo durante el Ramadán, mientras está atento a nuestra conversación. Y así va conociendo un poco nuestro entorno. Se llama Abdul y es de Senegal. Ha llegado en patera a Andalucía como tantos miles. Al menos ha podido llegar. A veces se siente inexistente entre los asturianos, otras yo le veo muy por encima de muchos de nosotros. ¿Es nuestro vecino? Pues no se muy bien. Posiblemente no entre en la definición administrativa del término, pero una de las características de todo asturiano que se precie es patearse los bares de su entorno. Y eso Abdul lo hace a diario. Una vez al mes yo le compro discos.
La parte de un todo.
Carlos García
Fotografía.
230 x 350 cm

2008
¿De dónde somos?, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?
Son eternas preguntas que el ser humano se ha planteado a lo largo de su historia. La necesidad de encuadrarnos y clasificarnos en un contexto físico-temporal, nos ha ido construyendo grupos y subgrupos en los que situar a los demás y a nosotros mismos. Son mecanismos de clasificación inevitable y necesariamente relacionados entre sí.
Cuando decimos la palabra inmigrante, estamos construyendo grupos y subgrupos para definirlo. Lo enmarcamos en un país, un contexto social, cultural, geográfico, político y económico. A medida que esta clasificación coincide con el nuestro o nos resulta conocido, los subgrupos en los que contextualizarlo se multiplica.
País – comunidad autónoma – provincia – concejo – barrio – calle – portal – piso – puerta...
Esta clasificación en sentido geográfico, viene definida por criterios geopolíticos pero a medida que nos aproximamos a la unidad mínima, nos estamos aproximando más a la sociocultural, a la personal. De lo global a lo personal, de la masa al individuo, de la sociedad a la familia, de la historia a la anécdota.
En las ciudades y sus calles, para las clasificaciones geográficas, callejeros, se emplean registros sociales, culturales, geográficos, políticos, que han intervenido transcendentemente en la historia de sus gentes.
No es casual los nombres que aparecen en nuestras calles y recogen nuestra herencia, nuestro origen y marca el legado de los que vienen y se van, que al fin de cuentas somos todos.
Teo Hernando
Nubes polimorfas de cientos de estorninos indistintos. Son nuestros viejos/nuevos vecinos, que regresan puntuales con el frío:
Los estorninos
sobrevuelan la tarde.
Yo tengo frío.
Me crié en un barrio de aluvión parecido a este de La Calzada en el que ahora vivo. Mis abuelos fueron los últimos representantes del neolítico:
HIC ET NUNC

Aquí y ahora son tan sólo datos
coordenadas de un mundo vasto
y de un tiempo insondable.
Atrás quedan la infancia desdichada
y un barrio vagamente proletario.
El río era una cloaca
y en las tardes de verano los niños
nos enjambrábamos en sus orillas
para apedrear ratas
sin saber panta rei
que por el cauce del Arlós también
fluía el agua secular del río
de un tal Heráclito.
Llevo varios años viviendo aquí (desde que nació mi hijo) y sigo sin saber cuál es mi sitio. Tal vez algún día lo sepa. En cualquier caso, se que soy lo que todos nosotros somos,
Motas de polvo
que atraviesan la luz y
desaparecen.

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